El Nacional Socialismo Alemán
Al igual que el caso italiano, el surgimiento y consolidación del Partido Nacional Socialista Alemán (conocido como Partido Nazi),
se debió a las repercusiones de la Primera Guerra Mundial. Alemania
había sido derrotada en la guerra y sometida a duras condiciones de paz
por el Tratado de Versalles, las cuales se vieron en la obligación de
aceptar. El país se hallaba arruinado económicamente, y la naciente
República no era capaz de solucionar los problemas. La situación se
agravó aún más con la depresión de 1929, por lo que muchos comenzaron a
confiar en quien proponía un gobierno fuerte que rechazara las cláusulas
impuestas por Versalles y que estuviera dirigido por un caudillo que
actuara como aglutinador de la sociedad y que planteara además, la
recuperación de la grandeza de Alemania. Ese rol le correspondió a Adolfo Hitler.
Una vez en el poder, Hitler y el partido nazi, se propusieron a
través de una importante campaña propagandística, inculcar al pueblo
alemán los valores propios del nazismo, entre los cuales se contaba:
- La unión de todos los alemanes en una “Gran Alemania”.
- La recuperación del “espacio vital” alemán (para ellos debían recuperar territorios perdidos por el tratado de Versalles).
- La nacionalización de grandes empresas.
- La persecución a los no arios (particularmente a los judíos, a quienes se les quitó la nacionalidad alemana en 1935).
Todas estas disposiciones, requerían de un importante apoyo militar,
por lo que el régimen nazi militarizó nuevamente a Alemania,
desarrollando una carrera armamentista y de marcado afán expansionista,
que los llevó a anexar Austria e invadir Checoslovaquia. A nivel
interno, el ejército declaró su lealtad al Führer (nombre que recibe
Hitler como caudillo máximo), por lo que se daban todas las condiciones
para el establecimiento de un gobierno de carácter dictatorial, que
disolviera los partidos políticos que fueran de oposición y que a través
de su política exterior, provocara el estallido de la Segunda Guerra
Mundial.
bienvenidos
bienvenidos a este blog, espero que les sea de utilidad toda la información que subiré
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jueves, 14 de noviembre de 2013
Desarrollo de la Revolución Rusa
Como ya hemos mencionado, el Imperio ruso se encontraba a principios del siglo XX, gobernado de manera absoluta por el Zar Nicolás II. La situación económica era absolutamente precaria, principalmente para la gran masa de campesinos que predominaba en el país.
El ingreso de Rusia en la Primera Guerra Mundial aumentó los problemas económicos del pueblo y acrecentó el malestar hacia el régimen zarista. Este descontento se materializó en febrero de 1917, cuando en San Petersburgo estalló una revolución que obligó al zar a abdicar, eligiendo un gobierno provisorio en manos de Alejandro Kerensky.
Los cambios introducidos por el gobierno provisorio no fueron los esperados y pronto comenzó la agitación popular promovida por el sector político de los Bolcheviques, cuyo principal líder era Lenin. Esta agitación puso fin al gobierno de Kerensky en la llamada Revolución de Octubre.
Una de las primeras medidas tomadas por los Bolcheviques fue firmar un tratado con Alemania (Tratado de Brest –Litovsk), mediante el cual Rusia se retiraba de la guerra a cambio de algunas pérdidas territoriales. Junto con eso, comenzaron los cambios políticos y económicos internos. Se abolió la propiedad privada; se expropiaron tierras que estaban en manos de la nobleza y la Iglesia; industrias y fábricas pasaron a manos del Estado. Todas estas medidas significaron en su conjunto, transformar a Rusia de un Imperio a un gobierno de régimen socialista.
La implementación de esta serie de medidas provocó el rechazo de los sectores más conservadores de la sociedad rusa, lo que provocó el estallido de una guerra civil que se prolongó hasta 1920 y que costó la vida a miles de personas (incluyendo al zar y su familia). Una vez que se produjo el triunfo del Ejército Rojo (Bolchevique) se aprobó una Constitución que transformó a Rusia en una Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.).
revolucion rusa
Una sociedad modelada por el terror
La sociedad soviética que termina de configurarse en los años treinta fue
una sociedad puesta al servicio de los objetivos económicos del Estado y
de la ideología comunista.
La población siguió siendo mayoritariamente rural. El campesinado vivía en
unas condiciones muy difíciles (solo el 10 por ciento de los koljoses,
las granjas colectivas,
disponían de electricidad) y, tras el desastre de la colectivización, tuvo
que soportar una fuerte presión por parte de los agentes del gobierno para
que dedicaran más esfuerzo al trabajo en los campos colectivos.
En las ciudades, la creciente clase obrera sufrió las consecuencias de la
política de planificación e industrialización forzada. Para cumplir los
objetivos de los planes quinquenales, las condiciones de trabajo se
endurecieron enormemente. En muchas industrias, las jornadas de siete
horas seis días a la semana se convirtieron en jornadas de ocho horas
todos los días de la semana.
Aunque la constitución de 1936 proclamaba que la URSS era una sociedad sin
clases, la verdad era muy diferente. Por encima de las clases trabajadores
se situó la burocracia del partido comunista. Formada por aproximadamente
catorce millones de personas, los cargos comunistas acapararon la gestión
del estado y de la economía. Esta nueva clase social percibía sueldos de
entre 4 y 20 veces superiores a los obreros y disponía de diversos
privilegios, como raciones suplementarias de alimentos obtenidos en
tiendas especiales o apartamentos más amplios que el resto de los
ciudadanos soviéticos.
La burocracia obtenía estos privilegios a cambio de una sumisión absoluta
a
Stalin. Las “purgas” de los años 30 probaron que nadie estaba libre de
sospecha y que cualquiera estaba a merced de los aparatos de represión.
La sociedad que surge del estalinismo retornó a los valores sociales
tradicionales ensalzando las nociones de jerarquía y autoridad. En la
escuela obligatoria, pública y gratuita se fomentó el respeto a los
maestros; en la familia se reforzó la autoridad de los padres; en el
ejército se ensalzaron las nociones de jerarquía, obediencia y disciplina.
Las duras condiciones sociales y los avances en la liberación de la mujer
en los años veinte provocaron un fuerte descenso de la natalidad. La
reacción de
Stalin fue acabar con la legislación permisiva de los años
veinte y volver a un modelo de familia tradicional. La familia volvió a
convertirse en la célula social clave que debía inculcar a los jóvenes las
ideas de disciplina y trabajo duro. En 1936 el aborto fue ilegalizado y se
pusieron más trabas al divorcio.
Finalmente, el internacionalismo revolucionario de los inicios de la
revolución fue sustituido por el patriotismo ruso. El ejército
especialmente dejó de ser contemplado como el instrumento de la revolución
y se convirtió en el defensor de la patria y del régimen soviético.
la autocracia zarista
1. El Imperio Zarista: la difícil modernización de una autocracia
La autocracia zarista gobernaba un enorme país atrasado en el que la industrialización solo había alcanzado a algunos núcleos urbanos. La ineficacia de la monarquía absoluta se reflejó de forma abrupta cuando, ante la sorpresa de todo el mundo, Japón derrotó, en 1905, a la que aún se consideraba una gran potencia europea. Ese mismo año, una revolución fallida sacudió los cimientos del régimen zarista y puso en evidencia la inestabilidad de las bases en que se sustentaba.
En 1914 el imperio zarista era una gran potencia que se extendía por veintidós millones de kilómetros cuadrados a lo largo de Europa y Asia y contaba con ciento setenta millones de habitantes.
Desde 1905, Rusia vivió importantes transformaciones económicas. Aunque los campesinos analfabetos seguían siendo la mayoría de la población del imperio, las reformas de Sergei Witte, ministro del zar Nicolás II, favorecieron una intensa industrialización en unos pocos núcleos industriales urbanos y el nacimiento de un proletariado pobre y combativo.
Esta sociedad en transformación chocaba con una autocracia en la que el poder absoluto del Zar se sustentaba en la todopoderosa Ojrana, la policía política.
Diversos grupos clandestinos luchaban contra la monarquía rusa. Entre ellos, destacaba un pequeño grupo de marxistas revolucionarios dirigidos por Lenin, seudónimo de Vladimir Illich Uliánov. Conocidos como los bolcheviques, representaban una facción del Partido Socialdemócrata Ruso en la que confluía una visión radical de marxismo con la disciplina propia de una organización clandestina.
En ese contexto, la guerra mundial fue especialmente dañina para Rusia. En un país atrasado, el esfuerzo bélico (a mediados de 1915 los rusos habían sufrido más de dos millones de bajas) y la escasez de alimentos y combustible derrumbaron la moral de guerra de la población. Rusia se convirtió en el caldo de cultivo perfecto para la agitación revolucionaria.
Al descontento social, se le unió la impopularidad del zar Nicolás II, que se había puesto personalmente al frente del ejército ruso y que era considerado por la población como el responsable máximo de la catástrofe de la guerra.
La situación terminó por estallar en marzo de 1917.
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